Nombre: Andres Portela
Organización: Grupo Arania
Cargo: CTIO I Chief Technology & Innovation Officer
Vamos desvelando todos aquellos profesionales que van a participar con sus ponencias dentro del Hyperautomatización & IA Summit . Hoy presentamos a Andres Portela, CTIO de Grupo Arania.
Háblanos un poco de ti de tu trayectoria profesional
Soy Ingeniero Electrónico por la Universidad del País Vasco y tengo un Máster en Project Management con certificaciones internacionales por INSEM Business School. Llevo más de 25 años trabajando en el sector industrial, siempre vinculado a la automatización, la gestión de proyectos tecnológicos y la innovación. Antes de llegar a Aratubo ocupé roles de Responsable de I+D+i y Director de Desarrollo de Proyectos en empresas del sector de la automatización y los sistemas de almacenaje, donde lideré proyectos de transformación digital con hardware propio y tecnología inteligente.
En 2022 me incorporé como Director de I+D+i en Aratubo, empresa perteneciente a Grupo Arania, uno de los principales grupos industriales transformadores de acero en España. Aquí lidero los proyectos de digitalización, automatización avanzada y optimización de procesos mediante tecnologías emergentes e inteligencia artificial. Desde finales de ese mismo año somos socios del BAIC, el Centro Vasco de Inteligencia Artificial, lo que nos ha permitido acelerar muchísimo nuestra madurez digital y participar en proyectos con impacto real.
En mayo de 2025 promocioné dentro del Grupo Arania al puesto de CTIO —Chief Technology & Innovation Officer—, un rol de nueva creación que surge del compromiso del Grupo con la transformación digital como palanca estratégica de competitividad. Mi responsabilidad ahora es definir y ejecutar la estrategia tecnológica e innovadora para las cuatro empresas del Grupo, alineando las capacidades digitales con los objetivos de negocio de cada una. Esto implica liderar el roadmap tecnológico, gestionar la gobernanza IT, la ciberseguridad y los datos, y seguir impulsando la colaboración con centros tecnológicos y socios estratégicos —como el BAIC— para acelerar la adopción de IA y automatización avanzada a escala de Grupo. Es un puesto que me permite combinar todo lo aprendido en Aratubo con una visión más amplia y transversal: asegurarnos de que la tecnología no sea solo una herramienta operativa, sino un habilitador real de crecimiento sostenible en toda la organización.
¿Piensas que las empresas y las instituciones tienen una cultura adecuada para abordar proyectos de Hyperautomatización?
Hay de todo. Las grandes corporaciones llevan años invirtiendo en estas tecnologías y han desarrollado cierta madurez digital, pero las pymes van a velocidades muy distintas entre sí. La cultura es, precisamente, uno de los frenos más importantes: no tanto la falta de tecnología —que hoy está al alcance de cualquier empresa a través de la nube y modelos as a service— sino la falta de claridad sobre qué problema se quiere resolver. Muchas organizaciones se lanzan a implementar tecnología sin tener un reto identificado, y eso es garantía de fracaso.
Las instituciones, por su parte, están empezando a articular marcos de apoyo —subvenciones, centros de conocimiento, clusters— que ayudan, pero aún hay una brecha importante entre el discurso y la ejecución real. Lo que sí veo con más claridad es que la coopetición, es decir, competidores que colaboran en tecnología, está cambiando la dinámica. Eso de hacer la guerra por cuenta propia se ha terminado.
¿Cómo estáis enfocando la Hyperautomatización en tu organización?
En Grupo Arania lo abordamos con método. Tenemos varios grupos de trabajo cuya misión es identificar todos los retos de fabricación y de nuevos materiales que podamos resolver con tecnología 4.0. Una vez identificados, los priorizamos y los desarrollamos de forma escalable, sin querer abarcar todo a la vez. Soy muy partidario de ir incorporando píldoras de tecnología de forma progresiva, escalarlas y adquirir madurez digital antes de ampliarlas. Empacharse de tecnología es un error muy común.
Entre los proyectos más relevantes que tenemos en marcha están la mejora de la logística y la trazabilidad de materias primas y productos, la automatización del control de calidad y la previsión y optimización de consumos energéticos mediante IA.
El reto más importante ahora mismo es la integración de personas y tecnología. No basta con implementar sistemas; hay que acompañar a los equipos en ese tránsito, reciclar talento hacia tareas de mayor valor añadido y asegurarse de que la tecnología sirve a las personas, no al revés. Eso es industria 5.0 en la práctica.
Tenemos la suerte de tenerte en la Panel de Expertos titulado: “EL ROADMAP DE HYPERAUTOMATIZACION DE PROCESOS EN LAS ORGANIZACIONES ” ¿Qué nos quieres comentar sobre este Panel?
Es un panel que me parece fundamental porque aborda precisamente el gap que existe entre las organizaciones que ya están implementando hiperautomatización con criterio y las que todavía están en fase de exploración. La hiperautomatización no es un concepto único ni un producto que se compra: es una combinación de tecnologías —RPA, IA, Low Code, automatización cognitiva— que tiene que encajar con la realidad operativa y los datos de cada empresa. Y eso requiere un intercambio honesto de experiencias, no solo casos de éxito pulidos para la presentación.
Lo que espero aportar en este panel es una visión desde la industria manufacturera, que tiene sus propias particularidades: procesos en continuo, grandes volúmenes de datos de planta, infraestructuras legacy que no se pueden sustituir de un día para otro. Creo que ese contexto enriquece mucho la conversación cuando se pone en común con perfiles de otros sectores.
Has apoyado el evento desde el principio… ¿Por qué el HIA Summit es tan importante?
Porque es de los pocos eventos donde el foco real está en los casos prácticos y en el intercambio entre quienes están implementando estas tecnologías, no en el escaparate de producto. El HIA Summit nació como RPA Summit y ha evolucionado de forma natural hacia la hiperautomatización e IA, que es exactamente la dirección que están tomando las organizaciones más avanzadas. Eso le da continuidad y rigor.
Además, el formato lo hace diferente: aforo limitado, dinámicas de grupo, networking estructurado. No es un evento para asistir pasivamente. Cuando tienes en la misma sala a responsables de transformación digital de empresas, administraciones y universidades compartiendo retos reales, el valor es enorme. Yo he salido de ediciones anteriores con contactos y con ideas aplicables de forma inmediata. Eso no pasa en todos los eventos.
